¿Por qué nos gustan tanto los antihéroes de las series?

Los héroes y los villanos pasaron de moda. Muchas veces quedamos prendados a una serie por sus personajes y no por sus historias. En la última década los protagonistas de las series más taquilleras están lejos de aquellos personajes con una bondad absoluta o una maldad incomprensible. Son los llamados antihéroes. Estos pueden ser antisociales, enajenados, inteligentes, crueles, desagradables, ordinarios pero sin duda con una cuota de atracción que hacen que los amemos apenas entran en escena. Logran una empatía que los héroes tradicionales no lograban.

 Ejemplos sobran. Aquí van algunos de ellos:
Tony Soprano, aquel mafioso que se hizo conocido por la serie que llevaba como nombre su apellido, es sin duda quien inaugura la saga de los antihéroes. Tiene conflictos no resueltos con su madre , con su hermana, su mujer y sus hijos. A su vez es un mafioso de temer que no le tiembla el pulso a la hora de matar o mandar a asesinar. Pero necesita sesiones semanales con una psicóloga que le diga que en el fondo él es un hombre bueno.

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Walter White, el antihéroe de Breaking Bad, es un profesor de química que lleva una vida normal hasta que le diagnostican cáncer de pulmón. Lejos de pensar que su vida termina ahí se produce un giro de 360 grados que cambia su historia para siempre. Nace un nuevo Walt, con un alter ego, (Heisenberg) que se dedica al negocio de la cocción de metanfetaminas y a su tráfico. De profesor a rey de la droga. No es un héroe tradicional. Es un hombre real, que se equivoca, se culpa, se arrepiente, que ama y odia. Es la antítesis de la perfección del héroe.

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Brett Martin, autor de Difficult Men,asegura que “antes los personajes eran héroes o villanos, pero las buenas historias son más complejas que eso.” Y agrega “los antihéroes, en cambio, no son buenos ni malos. Son ambiguos e inevitablemente nos llevan a preguntarnos por qué nos gustan tanto”.
Dexter Morgan y Hannibal Lecter, protagonistas de sus series homónimas presentan también características similares a los otros antihéroes. Dexter, forense de la policía de Miami que en las noches se dedica a matar a asesinos seriales, es sin duda un psicópata que logra una gran empatía con su público. Es un antihéroe criminal. Hannibal, ese brillante forense del FBI, adora la sangre y sin embargo insistimos en justificar sus atroces acciones.

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Podríamos sumar a esta lista a alguien que no está fuera de la ley pero no deja de ser un antihéroe: Don Draper deMad Men. Es un publicista estrella, extremadamente atractivo y lleno de glamour pero con un pasado turbio (robó su nombre e identidad a un oficial muerto en la guerra de Corea). También engaña a su esposa con cuanta pollera se cruza en su camino, maltrata a sus empleados, es adicto al alchool y a los cigarrillos. Es destructivo y problemático  pero vaya si lo amamos.

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También podríamos adjuntar el personaje de Gregory House, doctor neurótico y cínico empeñado en salvar a pacientes con enfermedades raras. Es como si esforzara para que nadie lo quisiera y dice las verdades más incómodas. Pero quién no disfrutó de estilo tan desfachatado de este antihéroe?

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Benjamin Linus el malísimo de Lost, a pesar de ser presentado como un villano en las primeras temporadas, fue mostrando su cara de humano al público luego de conocer su infancia cruel y su abandono. No era un villano desde la nada, era un tipo brillante que eligió el camino del mal y la conveniencia pero que a lo largo de las temporadas supimos comprenderlo y se metió en nuestros hogares como uno más de nosotros.

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Y que hay de Nicholas Brody, de Homeland? Acaso no es presentado como héroe de guerra devenido luego en terrorista de temer.? No pasamos del amor al odio cuando lo vimos en pantalla? No nos sentimos cercanos a él cuando conocimos su historia durante su cautiverio? Es un hombre lleno de conflictos que elige un camino difícil.

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Entonces, por qué nos gustan tanto? En definitiva los antihéroes tienen la capacidad de mostrarnos que cada uno de nosotros puede ser ellos. No son tan inalcanzables. Están ahí, somos nosotros, o nuestro vecino o un amigo. Son imperfectos y nos gustan y disfrutamos de su presencia en la pantalla en la era dorada de la televisión.

¿Qué otro antihéroe sumarias?

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